sábado, julio 03, 2010

Una forma fácil de dejar atrás el recuerdo

Mirar con ojos de destino, tomarlo con maños de niño, besarlo con boca de mujer, lamerlo con lengua de perro, acariciarlo con oidos de músico, acogotarlo con dientes de asesino, desvirgarlo con ansias enormes de que nunca vuelva a gritarte como te gritó, de placer o de lo que sea porque un recuerdo virgen es el peor de los suplicios para quien quiere meterse en la cama a olvidar lo que ha hecho.
Dije que es fácil. Miento. Hay recuerdos que no se destierran, se acumulan bajo las sábans o se hunden unas leguas bajo el cesped, pero persisten en la memoria tajante del quien los hace vivos. Los recuerdos, como los amores, se hacen y no se olvidan.

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