domingo, julio 18, 2010

Dia de rota vida

Oyó un ruido debajo de sus zapatos, esto tengo que escribirlo pensó en silencio. ¿Pero cómo? Como darse cuenta de que su zapato aplastaba que insecto. Como distinguir si era él mismo el aplastado por su propio pie, o tal vez por uno ajeno.
Al levantar la suela mirando con asco hacia abajo, alli estaba la criatura, desnucada, rota, barrida por la muchedumbre en un shopping, deshauciada por debajo del zapato, emitiendo sonidos deshidratados. Miró de golpe sus manos, y miró hacia arriba, y allá casi cerca del techo, estaba su propia cabeza enorme que se sonreía. Se veia ese bigote laqueado por la nicotina, esos lentes tristes de mirar fijo, esa calva manta calma de pelambre envejecida. Y ahi estaba el pisoteado por el destino que el mismo se impuso, a paso firme no se vió ni a el mismo revolotear por su vida.


Al rato se encontró en su computadora, en la falda garabateando ideas para escribir eso que se había propuesto escribir. Pero le costaba. No sabía por donde empezar. Tenia miedo de terminar escribiendo algo que ya haya sido escrito, y encima, que sea muy conocido. Se preguntó si eso sería posible. No se contestó, pero empezó a garabatear ideas, sin forma. Iba y venia, borraba. Deshacía. No puedo escribir sobre esto, pensó. Dejó algo en la pantalla, le puso un nombre a ese archivo lo guardó apagó todo y se fue a dormir.
El día de mañana lo esperaba en el hospital de insectos que se dejan ser aplastados por sus propios actos. 

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