lunes, octubre 25, 2010

Ropero

Tres veces dijo un nombre en voz alta. Fuerte. No los gritó. Se la vio reirse, sóla. Como si imaginara que la estaban viendo a traves de esas puertas.  La dara arrugada vendría con el tiempo. Ahora era una tenue arruga su alma cuando vestía el pasado en forma de trajes. La dama antigua no es una leyenda.  Se despereza en un santiamén cuando piensa que para vestirse de presente debe usar los trajes modernos que se usan hoy.  Abre el armario, y el ropero guarda añejos trozos de la vida de otras. Esas otras que no se han ido del todo. Pues viven a dos pasos, abrir la puerta. Si fuera viejo tendría olor a naftalina. No tengo palabra para hablar de ese olor. Hay olor a locura en ese cuarto, y hay otra vida en el ropero.
Se calla la boca y hace silencio. Se da cuenta que está sola.

jueves, octubre 07, 2010

Episodio

Arriba, justo detrás del armario, justito allí arriba, detrás de aquella caja color encierro, justito al costado de ese jarron que no tiene flores en su interior, precisamente por delante de aquella pila de libros, justo al borde del estante, me encontré con esto. Lo tomo con las dos manos, lo huelo. Tiene el olor de la vejez.
No se de que se trata. Encontrarlo es empezar a conocerlo.

jueves, septiembre 30, 2010

Deshoja y deshoja.

Deshoja un día  nuevo. La pesadilla sin manija y la vuelta de tuerca. Lo deshoja con ganas de que se haga hojas. Y ojo, porque el día no es un arbol que se trepe, ni un arbusto que te cubra: el día es un tallo finito que alberga flores que al final del trayecto, cuando tus manos gastadas lleguen hasta ellas para comprobar que existen, estarán hechas marchitas trizas y no tendrás mas remedio que deshojar lo que queda del día, y ese tallo será la vara con la que medirás el tiempo que te queda hasta que la noche vuelva, como siempre, a buscarte.

jueves, septiembre 23, 2010

Diminutos diminutivos

Guardó en su valija de viaje varias cosas que usaría. El itinerario era incierto. El boleto decía de forma precisa donde la dejaría el colectivo que se tomaría en un rato. Lo incierto sería sentido que iban a tener algunas palabras ahora. Hay palabras pequeñas que engrandecen al nombre, dandole una vida que nunca hubieran tenido. Como si achicar el sustantivo, hacerlo diminuto,  fuera cargarlo de humanidad. Un objeto dicho en diminutivo, es más humano, pensó. El bolsito le quedaba grande para guardar su humanidad esas vacaciones.

miércoles, septiembre 22, 2010

Órbita

En el amanecer y algún otro período del día en el cual, a veces el sol se esconde por temor a ser pescado infraganti, se despabilan algunos intentos por acercar la tierra a su órbita. En algunos de esos intentos, entre giros y giros, el tiempo se detiene y todo vuelve a ser como fue alguna vez. No es la oscuridad antes de amanecer la que impulsa los giros, sino la luz que enturbia el aire mientras miro la neblina a traves de una ventanilla que con rocío y todo, es translúcida como la noche.