domingo, septiembre 08, 2013

He

He leído los días viejos.
Los he visto pasearse por mis manos como gotas de mi mismo hechas y derechas.
Los he visto pulular por libros que no abro,
que aguardan en una biblioteca sin fin de dos caminos.
He leído lo que me espera,
Lo he visto pasear del brazo en una plaza.
Lo he visto revolcarse en el futuro.
Lo he visto acercarse y mirarme con su lupa que todo lo agranda.
He leído de todo,
y no he entendido nada.

Sólo la memoria tiene la virtud del recuerdo,
yo  no la tengo.

lunes, julio 22, 2013

Cielo

El cielo no te espera,
te llueve antes en forma de lágrimas.
Te transmite la inmensidad en una mañana de nubes negras
y te hace creer que existe algo enorme e inalcanzable.
Como el amor.

lunes, julio 15, 2013

Inmenso



En la inmensidad me espera un sueño,
de tintas negras y enteras. Nada de medias tintas en ese futuro.
Nada de lo que se hizo, de lo que se ha visto, de lo que se ha dejado.
Nada es lo que está ahora entre estas manos llenas de tinta negra.

En la inmensidad me espera un sueño, saberme héroe de la vida que vivo,
saberme extraño en la vida de los otros.
Si los que quiero tienen la palabra justa, la mirada precisa,
si los que admiro tienen el tiempo eterno, el gesto cálido.
Me pregunto porqué la inmensidad de tintas negras huele a tanto vacío junto,
a tanto ardor en el pecho,
a tanto estómago revuelto.

En la inmensidad me espera un sueño vacío,
porque la realidad que se sueña
es la que se llora
y la vida que se elije
es la que nos busca.

jueves, junio 20, 2013

Invierno



El ruido de la llave en la puerta,
las luces que salen de la habitación,
y el perfume del tiempo que no espera.

La campera que tiene frío
y que se abriga con tu cuerpo.
Colgada del perchero de la vida,
para que la descuelgue un instante
y la vuelva escalofrío.

Porque el invierno no tiene dueño,
abre una mano y abriga con frío.
Porque esa puerta no tiene sueño,
abre la vida y sale a jugar.

jueves, junio 13, 2013

Felicidad.

Cualquier ilusión nos nubla. Nos arrastra.
Somos ilusos de lo obvio.
Somos ilusos de lo increíble.
Cualquier emoción nos clava sueños, nos irrumpe vidas.

Somos felices cuando no escapamos de la trampa de la ilusión.
Un poco felices cuando entre lo cotidiano y lo que nunca viene,
desaparece el fantasma del miedo.
Cualquier ilusión no es mas que miedo que no puede abrazarte lo suficiente
entonces te acaricia,
para que te duermas,
nublado,
y con la sensación de que
no sabemos
ser felices,
como quisieramos.