miércoles, agosto 01, 2012

Hábitat

Los que pasaron alguna vez por detrás del silencio, saben como hablarle. Está claro que no usan palabras para ellos, sólo se atreven a hacerle uno o dos gestos, una o dos muecas y esperan. A veces mucho, a veces menos. Se sientan y esperan. A veces años a veces segundos. Si se cansan de esperar, ellos no se paran, una vez que se sentaron nunca se paran. Se quedan sentados, se atan los cordones de los zapatos, ellos. O se peinan el pelo largo ellas. Se arreglan la camisa ellos. Se pintan los labios, ellas. Lo que parecía un lugar inhóspito, un banco solitario de una plaza desconocida, se transforma con la espera, en una habitación enorme, en una casa. Se acostumbran a guiñar un ojo ellos, y a cruzarse de piernas ellas. Hasta que la espera se termina, porque el silencio se rompe  cuando recuperan las palabras. Intercambian una mirada, ella con las piernas cruzadas y la boca roja y el pelo peinado. Él con los cordones atados y la camisa prolija. Todo comienza al olvidarse que llegaron allí para hablar con el silencio.Hábito que tendrán que aprender, cuando esa plaza sea un mar de palabras ajenas.

sábado, julio 28, 2012

Detenido descanso



Si te detuviste a pensar que no hay descanso,
entonces ni descansaste ni te detuviste.
Hubo un sol antes de este y antes de este otro y ninguno es el mismo.
No importa que haya un pasto verde donde caminar descalzo y percibir el rocío,
porque hubo un amanecer antes que éste y otro, y a ninguno le faltó ese sol.

Si te detuviste a caminar por el jardín aún sin saber cual es el sol que hoy hace verde al pasto,
es porque hay un amanecer que no se detiene,
y un descanso que agota.

jueves, julio 05, 2012

La cara

Fracaso de un rostro sin cara,
desmedida frágil de una mueca,
arrebato de un gesto que se nubla,
relieve de una arruga que es una boca,
amor de la piel sin fin,
espejo de las vanidades.
Cuando se calla la cara de la vida,
el rostro invisible vuelve al ruedo.

sábado, junio 30, 2012

Nacimiento


Con ese silencio me fabriqué la palabra que no te digo.
Y la remonto sobre los disfraces,
después la inhalo hasta que se hace hembra
y me la trago como si fuera macho:                              
el día que nazca habrá que oírla gritar y taparle la boca,
desesperadamente tuya.

Cosecha temprana

Sembrar los ojos y cosechar miradas.
Hacer de cuenta que no hay nube que no nuble
y que no hay día que no se duerma el misterio
de lo que quiere ser mirado y no se puede.