Adre.Nalina.Mujer espera, Entre. Tantos. Adre. Los ojos y espera un cuento de novela y que todo. Termine de una. Vez y para siempre todo. Adre. Entremuroslos. No conozco a nada del otro. Lado. Adre. Todo. Cierra.Mujercierra. Vez y para nunca. Abre. Los cuentos y espera un mundo del otro lado. Que todo. Termine.Nalina. Mujer despierta. Sonriente boya. Tras los. Hor. Mona. Nalina Mona. EntrelosMuslosros.
Cedra.
jueves, abril 22, 2010
miércoles, abril 21, 2010
Soltura
Bajo los párapdos, los ojos. Detrás del libro, las palabras. Entre el cuerpo desnudo y el vestido, el abrigo. Por entre el milagro, la naturaleza. Tal vez mañana me de cuenta, que puedo mirar un cuerpo vestido con ojos de libro abrigado por párpados que desnudos me otorgan el milagro de las palabras.
Amenaza Cinco
Son las doce, hace unos minutos escribíó algo, mientras pensaba. No pensaba lo que escribía. Pensaba en su papá, y escribía sobre el gol del cinco de peñarol en el partido de ayer. La imagen de una pelota de futbol, redonda y dura golpeandole la cara como si fuera un poste, tras el zapatazo del cinco, lo dejó duro. Se acordó de papá. No hay amenaza mas profunda que la de la vida pasada, que sin avisar, vuelve.
La sensación de sanción
Secreto de por medio, la niña de ojos celestes dijo su nombre una vez. Una solita vez en voz alta y de pito, ante los pequeños compañeritos que la escuchaban. Todos miraron al frente. Salvo un niño, detras de ella, que le acerco la boca al oido, susurró en silencio, dos palabras fundidas en un beso y en una mordida. Una sola lágrima salío por el ojo derecho de la niña, que cerrando los ojos, seguía sonriendo.
Orina
Sale de su alrededor nefasto, como quien despierta de la pesadilla de su vida. Relojea impávido el silencio con olor a engaño y percibe que detrás del segundo mate lavado que se tomó esa mañana, hay una esperanza. Nadie se lo dice. Los que allí esperan, con él, no han dicho nada. Da unas vueltas a la calesita de sus palabras, sonrisa desnuda, dentadura de guerra. Orina como puede en la letrina de siempre, casi dormido. Existe porque existen los otros, los que lo miran mear. Nada mas que por eso. A veces se olvida, se orina encima, a si mismo, su propia letrina.
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