miércoles, abril 21, 2010
Amenaza Cinco
Son las doce, hace unos minutos escribíó algo, mientras pensaba. No pensaba lo que escribía. Pensaba en su papá, y escribía sobre el gol del cinco de peñarol en el partido de ayer. La imagen de una pelota de futbol, redonda y dura golpeandole la cara como si fuera un poste, tras el zapatazo del cinco, lo dejó duro. Se acordó de papá. No hay amenaza mas profunda que la de la vida pasada, que sin avisar, vuelve.
La sensación de sanción
Secreto de por medio, la niña de ojos celestes dijo su nombre una vez. Una solita vez en voz alta y de pito, ante los pequeños compañeritos que la escuchaban. Todos miraron al frente. Salvo un niño, detras de ella, que le acerco la boca al oido, susurró en silencio, dos palabras fundidas en un beso y en una mordida. Una sola lágrima salío por el ojo derecho de la niña, que cerrando los ojos, seguía sonriendo.
Orina
Sale de su alrededor nefasto, como quien despierta de la pesadilla de su vida. Relojea impávido el silencio con olor a engaño y percibe que detrás del segundo mate lavado que se tomó esa mañana, hay una esperanza. Nadie se lo dice. Los que allí esperan, con él, no han dicho nada. Da unas vueltas a la calesita de sus palabras, sonrisa desnuda, dentadura de guerra. Orina como puede en la letrina de siempre, casi dormido. Existe porque existen los otros, los que lo miran mear. Nada mas que por eso. A veces se olvida, se orina encima, a si mismo, su propia letrina.
viernes, noviembre 07, 2008
Apuntes para el mito del primer cuatrero
Devino ladrón. Por costumbre, necesidad, urgencia, hambre mishiadura o lo que sea. Ahora lo buscan. No lo encuentran. No lo van a encontrar. Quedará en la historia para siempre. Usa la noche de madriguera, ni el día lo encuentra. Usa el enigma de escudo y la remington como escafandra. Le tiene miedo al silencio y le sufre a la soledad. Se enponcha cual gaucho reo, la jeta ajada del ida y vuelta. Sospecha del macaneo, apronta un mate y se va de vuelta. A dar las vueltas de pastizales, a rebencazos de madres fieras. Matrero madre, milonga muerta, ni una guitarra lo encuentra ni una postal de su muerte; cuando ande cerca de verte, llorarás sin darte cuenta.
El ocaso lo alucina jinete de cabezas heroicas. Al run run, al chamuyo, al chisme le juega partidas de truco como diablo con tres colas. Ganado o perdido, ladron de vacas flacas patron de vacas gordas. Pasta la mula herida y transida entre el alambre y el yugo. Rompe en pedazos los dientes rechina y relincha, cabalga obediente.
Del mito a la costumbre como una estampida. Del vino a la estampita como un santo por la espalda. Santo para muchos, diablo para pocos.
Aquel cuatrero tuvo nombre.
Nadie lo sabe.
Muchos prefieren mitificar al diablo antes que personificar al santo.
La leyenda del primer cuatrero escupe sangre a lo pavote.
Sangre de él, no de Cristo. Vino rico de pobre.
De la costumbre al personaje. Un tranco.
En ese tranco, él.
El ocaso lo alucina jinete de cabezas heroicas. Al run run, al chamuyo, al chisme le juega partidas de truco como diablo con tres colas. Ganado o perdido, ladron de vacas flacas patron de vacas gordas. Pasta la mula herida y transida entre el alambre y el yugo. Rompe en pedazos los dientes rechina y relincha, cabalga obediente.
Del mito a la costumbre como una estampida. Del vino a la estampita como un santo por la espalda. Santo para muchos, diablo para pocos.
Aquel cuatrero tuvo nombre.
Nadie lo sabe.
Muchos prefieren mitificar al diablo antes que personificar al santo.
La leyenda del primer cuatrero escupe sangre a lo pavote.
Sangre de él, no de Cristo. Vino rico de pobre.
De la costumbre al personaje. Un tranco.
En ese tranco, él.
viernes, octubre 12, 2007
Naufragios y Aefragios.
Imagine.
Sólo hay una forma de naufragar luego de haber llegado a la costa. Volver a lanzarse a las aguas. Podés elegir. Siempre (o casi) podés elegir. Aferrarte a la costa o volver a brazear.
No hay ninguna otra manera de conocer el naufragio que no sea desconocer la certidumbre de pisar suelo firme al menos un rato. Al menos una certidumbre que sea útil para mirar mas alla de la costa y darse cuenta que no toda tierra firme es tierra ni es firme.Ni hablar de que no todo naufragio es la no certimbre de estar sobre tierra. El agua que protege tambien ahora. La misma cavidad acuática en la que estuvimos flotando por un año lunar, no es muy distinta del recipiente inmenso en el cual decidimos ponernos a prueba al menos por un rato en cuanto dejamos la costa. Podemos flotar, claro. No por siempre. No hay manera de flotar por siempre. Hay que brazear. El año lunar termino hace rato y los pulmones ya no respiran la misma sustancia. Hay un líquido espeso detras de todos nosotros. HAy un fluido que nos envuelve y aunque lo neguemos, naufragamos en el hasta que tocamos costa. Porque no hace falta estar en el líquido para naufragar. El aire tambien confunde, desorienta, maréa. No hace falta la marea para perderse en las aguas profundas y perder de vista la costa. No sólo marea la marea. Este aire que me rodea tambien marea. Tambien soy naufrago en este aire, cuando la costa desaparece.
Imagine. O mejor, respire, y maréese. Hasta que la costa de este aire infinito sea invisible y pierda la noción y gane una noción.
Hay peor naufragio que el inesperado: EL que nunca se comete.
El mejor naufragio aparece cuando despues de dar vueltas, volvemos a la costa, nos aferramos a la superficie y podemos contarlo.
El peor en cambio es el que es invocado y nunca sucede. No se produce. No existe.
Claro, dira usted con toda la razón posible: Si no existe , no es naufragio, será otra cosa.
La peor cosa entonces es (imagine) un naufragio inesperado que nunca llega, porque no podemos dejar la costa.
Sólo hay una forma de naufragar luego de haber llegado a la costa. Volver a lanzarse a las aguas. Podés elegir. Siempre (o casi) podés elegir. Aferrarte a la costa o volver a brazear.
No hay ninguna otra manera de conocer el naufragio que no sea desconocer la certidumbre de pisar suelo firme al menos un rato. Al menos una certidumbre que sea útil para mirar mas alla de la costa y darse cuenta que no toda tierra firme es tierra ni es firme.Ni hablar de que no todo naufragio es la no certimbre de estar sobre tierra. El agua que protege tambien ahora. La misma cavidad acuática en la que estuvimos flotando por un año lunar, no es muy distinta del recipiente inmenso en el cual decidimos ponernos a prueba al menos por un rato en cuanto dejamos la costa. Podemos flotar, claro. No por siempre. No hay manera de flotar por siempre. Hay que brazear. El año lunar termino hace rato y los pulmones ya no respiran la misma sustancia. Hay un líquido espeso detras de todos nosotros. HAy un fluido que nos envuelve y aunque lo neguemos, naufragamos en el hasta que tocamos costa. Porque no hace falta estar en el líquido para naufragar. El aire tambien confunde, desorienta, maréa. No hace falta la marea para perderse en las aguas profundas y perder de vista la costa. No sólo marea la marea. Este aire que me rodea tambien marea. Tambien soy naufrago en este aire, cuando la costa desaparece.
Imagine. O mejor, respire, y maréese. Hasta que la costa de este aire infinito sea invisible y pierda la noción y gane una noción.
Hay peor naufragio que el inesperado: EL que nunca se comete.
El mejor naufragio aparece cuando despues de dar vueltas, volvemos a la costa, nos aferramos a la superficie y podemos contarlo.
El peor en cambio es el que es invocado y nunca sucede. No se produce. No existe.
Claro, dira usted con toda la razón posible: Si no existe , no es naufragio, será otra cosa.
La peor cosa entonces es (imagine) un naufragio inesperado que nunca llega, porque no podemos dejar la costa.
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